Salmo: siguiendo a Don Bosco

Don Bosco, como una ropa totalmente gastada
         partiste de esta vida
y entregaste a tus hijos
         el timón de tu obra.

Tus hijos, a caballo de tus hombros de gigante
oteando el universo juvenil del mundo
se subieron a la barca de tu sueño
y llegaron a todos los continentes,
                  penetraron en la agresiva selva del cemento
                  en la virgen cultura de los nativos indígenas
                  y a nuestra árida tierra uruguaya.

Tus hijos, como tú, Padre Bosco,
sentimos la urgencia de llegar a los excluídos
que viven en los cantegriles y los barrios pobres
multiplicando obras y presencias
juntos salesianos, jóvenes y laicos:
la hermosa familia salesiana
         que brotó de tu creativa mente.

Nos mueve tu corazón de pastor inquieto e incansable,
que al estilo de Jesús se dejaba conmover por la multitud
que andaba como ovejas sin pastor.

Danos un ardor incansable,
        el entusiasmo y la fuerza interior de Don Bosco
         para trabajar denodadamente, como él, por el Reino,
        seguros que la fecundidad de nuestra entrega
                          y el triunfo definitivo final
brota generoso de tus bondadosas manos de Padre.

Amén.

Salmo compuesto por el P. Claudio Muniz Vila sdb

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