Celebrar la Palabra de Dios con jóvenes

En los procesos de educación en la fe repetimos con frecuencia que el objetivo fundamental de toda nuestra tarea es llevar a los jóvenes a encontrarse con Jesús, a hacer experiencia de Dios en Jesús, vivo y presente en nuestras vidas. La etapa de la juventud, es por tanto, donde el fruto de todo proceso tiene que verse patente, es la más indicada para propiciar ese encuentro a través de la Palabra de Dios y especialmente en las celebraciones.

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«Nunca ha sido tan difícil hacerse adulto. Lo que nos falta es una orientación interior… una mano simbólica que tome la nuestra y nos guíe durante un trecho del camino. Hace tiempo que no somos tan cracs, ni tan negativos, como en ocasiones pretendemos. Anhelamos seguridades y – sí, eso también – ritos, cosas en la que podamos confiar, que acontezcan una y otra vez…».[/blockquote]

¿No son nuestras celebraciones y ritos que acontecen una y otra vez? ¿No es la Palabra de Dios una guía en nuestros procesos de educación en la fe? ¿Por qué entonces no nos cansamos de repetir que los jóvenes huyen de nuestras celebraciones y que la Biblia se les cae de las manos?

(Pensemos en la experiencia de Taizè, replicada en tantos lugares, que hacen del rito y la repetición – ¡y de la Palabra de Dios! – el centro de la celebración).

¿Cómo ayudarles a descubrir que nuestras celebraciones y que la Biblia pueden ser experiencias de encuentro con esa mano que les acompaña en el camino y brújulas para su vida? Evidentemente solo podremos transmitirles esto con credibilidad si nosotros mismos nos dejamos contagiar y hacemos experiencia continua de ello.

Jóvenes y Palabra de Dios

Para favorecer la participación de los jóvenes en las celebraciones podría ayudar:

Jesús

Favorecer que el centro esté en experimentar a Jesús y no focalizar tanto las celebraciones en temas y valores éticos extraídos de la Biblia.

Rito

Expresar, como creyentes, la lógica de tanta repetición en el rito: repetimos porque hay algo permanente, fundamental, esencial en toda celebración: Dios que nos habla en su Palabra.

Silencio

Educar en el silencio para que, en el camino de la vida adulta, la Palabra sea acogida en el clima adecuado para que ilumine la situación vital en la que el joven se encuentra.

Novedad

Mostrar la novedad de Dios a través de una selección distinta de textos: no celebrar siempre con los mismos que se han usado desde que estos jóvenes eran pequeños.

Juntos

Subrayar la importancia de celebrar juntos, pues la fe se vive como respuesta personal, pero también en comunidad que acoge y responde a la Palabra de Dios.

Necesidad

Cuidar la forma en que se justifica la práctica de celebrar la Palabra de Dios: ya no valen los argumentos infantiles o normativos. Se tendría que acentuar más la “necesidad” que la obligatoriedad.

En conclusión, plantear las celebraciones como momentos especiales, unidos estrechamente a la vida cotidiana y, sobre todo, como expresiones centrales de la fe vivida con un proyecto personal acompañado.

En base a un artículo de Abel Domínguez, en Misión Joven núm. 442

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